domingo, 17 de abril de 2016

A Chavez lo mataron

ristóbulo Istúriz: “Tengo la absoluta convicción moral de que a Chávez lo mataron” (+VIDEO)

El vicepresidente de la República, Aristóbulo Istúriz, encendió las redes sociales este domingo al asegurar quetiene la “absoluta convicción moral” de que al expresidente Hugo Chávez “lo mataron”.
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Así lo expresó este domingo durante la plenaria comunal del Congreso de la Patria desde el parque Ezequiel Zamora, en Caracas, en donde aseguró que el exmandatario Nacional se convirtió en “un blanco para el imperialismo” por destacar sus ideales revolucionarios, reseña Noticias 24.
“Chávez se convirtió en un líder más allá de nuestra fronteras y llevó el proyecto bolivariano a toda América Latina … él estaba seguro que para sustituir al imperialismo era necesario crear un modelo eficaz para erradicarlo, por eso ellos creían que matándolo se iba a acabar la revolución”, argumentó.

domingo, 10 de abril de 2016

El derrumbe de la izquierda de Americalatina

La resquebrajada izquierda de América Latina

Los últimos resultados electorales en Venezuela, Argentina y Bolivia están demostrando que el péndulo ha empezado a regresar, un tanto a la derecha y que hay un evidente desgaste / Cortesía GDA
Los últimos resultados electorales en Venezuela, Argentina y Bolivia están demostrando que el péndulo ha empezado a regresar, un tanto a la derecha y que hay un evidente desgaste / Cortesía GDA
En un poco más de una década, la izquierda latinoamericana pasó de la ilusión a la desesperanza. El desgaste no ha venido acompañado de la bonanza que caracterizó el despegue de esta corriente política en la región, con el socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez como estandarte. Las derrotas electorales en Venezuela y Argentina y la corrupción en Brasil han dado un campanazo. Bolivia le pone límite a Evo Morales. La caída de los precios del petróleo tambalean el modelo populista que sostiene a presidentes como Nicolás Maduro y Rafael Correa. Analistas advierten que gobiernos que han prolongado su ejercicio más de la cuenta experimentan irreversibles síntomas de fatiga y abren la puerta al cambio

En los albores de la primera década del siglo, una fuerte corriente política llegó con deseos de quedarse, materializada (con matices propios de cada país) como el “socialismo del siglo XXI”. La llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela en 1999 fue la primera señal de lo que se vendría en otros países como Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina y Uruguay, donde movimientos de izquierda de diversa naturaleza y plataforma ideológica llegaron al poder compartiendo un ideario político base que, de cierta forma, los acercó.
No obstante, los últimos resultados electorales en Venezuela, Argentina y Bolivia están demostrando que el péndulo ha empezado a regresar, un tanto a la derecha y que hay un evidente desgaste. No quiere decir esto que en otros países latinoamericanos la visión de centro o de derecha no haya estado presente, como el caso costarricense, mexicano o colombiano, pero es claro que nunca antes tantos gobiernos de izquierda se habían alineado.
Si la bonanza económica a cuenta del precio de los hidrocarburos inflamó algunos de los logros sociales de estos gobiernos, ahora que el dinero se acabó su proyecto se asoma insostenible y la justicia empieza a cazar el fenómeno de corrupción que golpea a varios de estos procesos.
A lo que se le suma el dilema de los liderazgos caudillistas como queda patente en el caso venezolano. Años luz hay de diferencia entre Chávez y Maduro, entre Lula y Rousseff. Correa y Evo lo tienen claro.
En este especial de los medios integrantes del Grupo de Diarios América (GDA) mostraremos  un panorama de la izquierda latinoamericana, los escenarios que enfrenta y su futuro.
Varios factores se entremezclan a la hora de hacer un análisis sobre el porqué la izquierda se encuentra en este momento crítico. Uno de ellos es la falta de diálogo de los líderes con la parte del pueblo que no los sigue, lo que abrió paso a la polarización. Venezuela y Argentina son ejemplo. El presidente Nicolás Maduro, reconoció que el chavismo no tenía espacios de diálogo con la oposición, pero el tiempo pasó y esta le propinó una derrota histórica: el 6 de diciembre la oposición se tomó la Asamblea Nacional, vital en el proyecto chavista.
En Argentina, el último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se vio muy marcado por sostener frentes de batalla ideológicos al tiempo con muchos rivales: prensa, oposición y gremios económicos fueron los blancos: “Ellos contra nosotros”.
“La izquierda siempre ha clamado tener el monopolio de la voluntad popular. Los ‘otros’ no son pueblo, de ahí todo el elenco de epítetos que utilizan para describirlos: ‘escuálidos’, ‘pitiyanquis’, ‘escoria’, 'reaccionarios', etc. En momentos en que la izquierda pierde popularidad, y los ‘otros’ se vuelven mayoría, recurre a teorías de conspiración y argumentos cada vez más inverosímiles para justificar que ellos siguen siendo la voz del pueblo”, analizó Juan Carlos Hidalgo, del Instituto Cato, con sede en Washington.
Esta dialéctica también se da en países como Ecuador y Bolivia, y el refuerzo del discurso se vio muy beneficiado por políticas económicas que arrojaron en principio buenos resultados, más en el caso del segundo que del primero.
“En Bolivia hay una política económica que ha dado muy buenos resultados, se ha mejorado en mucho el patrón económico, inclusive en términos de compromisos internacionales, y se está llevando a cabo una política, por decirlo así, de ampliación de los derechos sociales de la población indígena. De repente, el pueblo quiere más bienestar, quiere participar más de la vida económica y eso, del todo, no es posible. De ahí la derrota de Evo Morales en el reciente referendo”, afirmó Roberto Romano, de la Universidad Estatal de Campinas, en Brasil.
No obstante este revés de Morales, que buscaba aspirar a un cuarto mandato en el 2019, su popularidad está aún por encima del 60%.
La larga duración en el poder es también un sello de estos gobiernos. La permanencia de una sola persona en el trono también causa desgaste. “Hay fatiga, que es normal y natural. Si uno lo toma en perspectiva, esos gobiernos han durado mucho tiempo. En sistemas democráticos, la gente se cansa y comienza a buscar alternativas. Ya hay signos de esa fatiga en la región y el momento del cambio ha llegado”, sostuvo Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano. Otra de las claves, y no menos importantes, para entender el declive es la caída de los ‘commodities’ o materias primas. La mayor de ellas, el petróleo, ha experimentado una brutal baja del 76% de su valor, lo que afectó en demasía a Venezuela, país con las mayores reservas probadas.
Esta caída internacional de los precios ha sido considerada por Venezuela como un capítulo más de la “guerra económica” que se libra tanto desde afuera como desde dentro del país. A eso se le suma una escasez de divisas que hace que, a su vez, no se puedan comprar materias primas para la elaboración e importación de productos de primera necesidad, lo que origina un grave desabastecimiento.
Venezuela, el motor principal del “socialismo del siglo XXI”, está requiriendo préstamos del orden de los 50.000 millones de dólares a China, que le pide a cambio su producción petrolera del futuro como forma de pago. El gobierno de Nicolás Maduro ha pedido reliquidaciones de la deuda, pero Pekín asegura que estas sólo se darán cuando mejore el panorama político interno.
Otro que sufre esta circunstancia es Ecuador. El petróleo por debajo de 25 dólares que se dio en algunos días de este 2016 ha obligado a hacer ajustes fiscales que han hecho que pare el tren de lo que se denominó el “milagro ecuatoriano”, por el cual la economía creció a ritmos nunca antes vistos.
El choque
Uno de los mayores reveses de la izquierda fue la derrota del kirchnerismo en Argentina en las elecciones del 22 de noviembre del 2015. En ellas, Mauricio Macri se impuso a Daniel Scioli, candidato de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Para la mayoría de los argentinos, Macri significó un cambio rotundo en las formas de hacer política en el país, pero para la ahora oposición es la vuelta al neoliberalismo, especialmente con las medidas económicas que vienen. Además, como paso automático en la transición, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó el país y bailó tango, con lo que selló la nueva etapa.
“Argentina ya es un modelo para los países que vayan a abandonar el populismo. Lo que ha hecho Macri no es nada extremo. Ha implementado reformas para que su país vuelva a cierto grado de normalidad. No han sido cosas drásticas. Si se quieren hacer cambios más profundos, se debería ir más allá”, afirmó Ian Vásquez, de Cato.
Otra fase del choque está en Brasil. Los escándalos de corrupción en los que se ha visto envuelto el gobernante Partido de los Trabajadores y que han sitiado a la presidenta Dilma Rousseff y su mentor, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, han llevado a que el gobierno se atrinchere contra todos los otros poderes y la palabra “golpista” aparezca en el vocabulario, muy al estilo chavista.
“En Brasil, el relato consiste en que quienes promueven un juicio político contra la presidenta son sectores golpistas, afiliados al antiguo régimen militar y que representan únicamente a las clases media-alta y alta blancas del país. La realidad, por supuesto, es muy distinta”, asegura Hidalgo.
El declive de la izquierda no se siente en el país. El Frente Amplio ganó las elecciones del 2014 y, con ello, la continuidad de ciertas políticas progresistas fue garantizada. La izquierda chilena no es igual a la de otros países. Si bien Michelle Bachelet en su primera presidencia (2006-2010) fue altamente aclamada, en la segunda, que empezó en el 2014 y terminará en el 2018, los casos de corrupción de miembros de su familia la han golpeado.
En Centroamérica el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) llegó al poder en El Salvador en el 2009 de la mano de Mauricio Funes y siguió dirigiendo los destinos del país tras ganar en el 2014 con Salvador Sánchez Cerén. En Nicaragua gobierna el Frente Sandinista de Daniel Ortega con el petróleo chavista, mientras que en Costa Rica el Frente Amplio, tercera fuerza electoral en las elecciones generales del 2014, cayó hasta el quinto puesto en las municipales de febrero de este año.

Corto circuito

“Hay un cortocircuito entre gobierno, PSUV y FANB”

Arnoldo José Gabaldón, ingeniero y ex ministro de Obras Públicas / Manuel Sardá
Arnoldo José Gabaldón, ingeniero y ex ministro de Obras Públicas / Manuel Sardá
Arnoldo José Gabaldón, ingeniero y ex ministro de Obras Públicas

—¿Tiene la culpa el Niño de la crisis eléctrica en Venezuela? 
—Si,  el niño que está enterrado en eso que se llama ahora el Cuartel de la Montaña.
—¿El génesis del electricidio?
—Años de mala administración, decisiones disparatadas como la de generación distribuida, la estigmatización del río Caroní, la desprofesionalización de las empresas eléctricas, el mantenimiento deficiente y, sobre todo esto, una pavorosa corrupción.
—A pesar de que las reservas del Guri están casi en su cota crítica, el gobierno asegura el suministro eléctrico…
—No habrá apagón generalizado, pero sí muchas ciudades racionadas y –lo más grave– industrias y comercios paralizados por falta de energía.
—Como ministro de Obras Públicas en la década de los setenta, ¿qué haría ante la crisis?
—Lo que hice permanentemente: tratar de generar los mayores beneficios para Venezuela.
—¿También usted tenía una luz?
—Sí, la llevo debajo del sombrero.
—¿Es una luz que el gobierno reconozca el fracaso del plan de ahorro durante Semana Santa?
—Al menos pareciese que existe la intención de empezar a darles veracidad a las declaraciones de los funcionarios responsables del servicio eléctrico. Aunque no sé si la expresión de sinceridad del viceministro pueda acarrearle su destitución.
—¿Lo electrizante del racionamiento eléctrico?
—Que podemos quedarnos todos inertes.
—¿Qué le racionaría al proceso?
—La demagogia, el clientelismo político, la corrupción y los defectuosos criterios administrativos que emplea frecuentemente.
—¿Racionaría el consumo de Estados Unidos?
El consumo exagerado de energía no es sustentable, sobre todo cuando proviene en su mayor parte de la quema de combustibles fósiles. En Estados Unidos están tratando de incorporar cada vez más fuentes renovables de energía.
—¿Cuántas plantas se hubieran instalado con 50 millardos de los 850 millardos de dólares que han ingresado por excedentes petroleros?
—Después de 2006 se gastó alrededor de dicha cifra en infraestructura eléctrica. Más de lo que costó Guri y las presas del bajo Caroní. Pero el despilfarro, las comisiones por intermediación de los cubanos y  la gestión de los llamados “bolichicos” nos dejaron muy poco de verdadero progreso.
—¿Incide el socialismo o el capitalismo en la eficiencia eléctrica?
—La historia muestra que en los países que tienen buen servicio de electricidad el Estado y la iniciativa privada han trabajado coordinadamente.
—¿Cómo recargar las pilas del país?
—Cambiando el régimen.
—¿La peor siembra del petróleo?
—La que no se hace. Por haber descuidado el desarrollo de la hidroelectricidad estamos quemando un petróleo que podríamos estar exportando. El retardo en la conclusión de la presa de Tocoma no tiene justificación.
—¿La más exitosa?
—Iniciar los desarrollos hidroeléctricos del río Caroní, a pesar de que los organismos internacionales de financiación se negaban a asistirnos, ya que pensaban que lo menos costoso era que avanzáramos en la termoelectricidad. 
—Ex asesor de la ONU, ¿dedica este organismo el mismo interés de antes por el caso Venezuela?
—En la actualidad nos tienen en la mira porque parece que requeriremos ayuda humanitaria.
—Ex parlamentario, ¿le cortarán la luz a esta Asamblea?
—La Asamblea Nacional  tiene que ser una gran turbina que le dé al país fuerza política para alcanzar mejores destinos.
—¿Qué reservan las reservas petroleras?
—Las grandes reservas petroleras pueden quedársenos enterradas si no tenemos recursos financieros y humanos y las mejores tecnologías para aprovecharlas.
—¿Cómo los bombillos ahorradores?
—Su objetivo fue apropiado, pero se dice que no teníamos por qué hacer triangulaciones con Cuba para adquirirlos ya que estos se encarecieron.
—¿Bastará el Caroní para las próximas generaciones?
—Si lo aprovechamos bien y desarrollamos otros saltos que todavía pueden ser viables.
—¿Su candidato para presidir Corpoelec?
—Existe en el país un conjunto de competentes profesionales sin uniforme.
—Miembro de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, ¿se ha alterado alguna ley natural en Venezuela?
—El gobierno intenta diariamente contrariar la ley de gravedad, pero todavía no lo ha logrado. Lo que se está derrumbando va cuesta abajo.
—¿La obra magna del puntofijismo?
—Establecer por primera vez en nuestra historia la democracia civil, aunque fuese de “medio pelo”, como decía Rómulo Betancourt. Él estaba seguro de que las próximas generaciones la perfeccionarían.
—¿De la revolución?
—Me cuesta mucho identificarla, aunque me devano los sesos.
—¿Qué opina ahora de la MUD?
—Es el eje de toda la empresa de democratización. A la MUD hay que asistirla y vigilarla para que cumpla con sus objetivos superiores.
—Presidente de la Copre entre 1986 y 1989, ¿qué queda del Estado?
—Muy poco. Por eso una de las prioridades al salir de este atafago es reconstruir las instituciones democráticas destrozadas por la llamada revolución.
—¿Qué demolería?
—La maraña de controles que tiene paralizado el aparato productivo del país.
—¿Qué recuperaría?
—La democracia civil.
—¿El cortocircuito nacional?
—La confusión entre el gobierno, el PSUV y la FANB.
—¿El lado claro de los apagones?
—Después de la oscuridad siempre viene la luz. Tengo seguridad de que estamos en la mitad de un alumbramiento.
—¿El lado oscuro?
—Las tremendas pérdidas materiales, el dolor de muchas familias y el proceso tan agresivo de empobrecimiento socioeconómico.
—¿Un mal cálculo de la democracia?
—Que era imposible que se retornase a una FAN con destino manifiesto.
—¿Vislumbra una luz en el túnel?
—Por supuesto que sí. De lo contrario me hubiese ido.
—En caso contrario, ¿quién será el último que apague la luz?
—No habrá último que apague la luz, pues los países sufren retrocesos pero más temprano se recuperan.
—¿Qué pasaría en Venezuela si cediesen las bases de la resistencia?
—Vendrían nuevas generaciones que no dejarían mal al país.